Administrador Lógico de Volúmenes
Introducción
Es frecuente que a medida que vamos usando nuestro sistema la
información que alberga el disco duro cada vez sea mayor, y como no,
el espacio libre cada vez menor. Al final, llega un día en el que
la opción de ampliar se hace inevitable y terminamos añadiendo otro
disco duro.
En principio no hay ningún problema en ello, pues adquirimos el nuevo
disco duro, abrimos el ordenador, le añadimos el disco duro y lo
conectamos todo. Entonces, arrancamos el sistema, vemos que nos
reconoce el nuevo dispositivo de almacenamiento y nos disponemos a
particionarlo, una vez particionado toca crear los sistemas de
archivos dentro de las particiones y finalmente, decidir donde montar
los sistemas de archivos que acabamos de crear.
El inconveniente del anterior método es que si antes almacenábamos
las cosas en /mnt/almacenamiento, ahora tendríamos otra carpeta
llamada /mnt/almacenamiento2 en donde continuar guardando nuestros
archivos, lo cual puede implicar un engorro a la hora de acceder a
la información en ellas alojada, sobre todo cuando queramos abrir
un archivo que no recordamos en cual de las dos carpetas está
ubicado.
Una forma de solventar el anterior problema sería comprar un disco
más grande, crear una partición más grande, copiar la información
que tenemos en /mnt/almacenamiento a la nueva partición y finalmente,
hacer que la nueva partición se monte en /mnt/almacenamiento. Lo cual
está bien, pero entonces, ¿qué hacemos con la vieja partición?.
Seguro que en el futuro se nos ocurrirá algo, no obstante GNU/Linux
dispone del Administrador Lógico de Volúmenes (LVM), este componente
nos brinda la posibilidad expandir los sistemas de archivos a través
del nuevo disco duro, de está forma, no solo nos ahorramos el tiempo
que se necesita para copiar lo que teníamos almacenado en el viejo
disco duro, sino que además, seguimos aprovechando dicho espacio.
A parte de poder alterar el tamaño de los Volúmenes Lógicos, también
tenemos la posibilidad de migrar la información que albergan de unos
discos a otros, pudiendo dejar así fuera de servicio un disco duro,
y ello, sin afectar el funcionamiento normal del sistema.
A lo anterior hay que añadir que el LVM nos permite organizar
el espacio de los discos duros en grupos, por ejemplo, un grupo
para los archivos de los usuarios, llamado usuarios
,
y otro grupo para los servidores, llamado servidores
.
Entonces en el grupo usuarios
lo dividimos en
varios Volúmenes Lógicos, una paro cada usuario:
| Usuario |
Dispositivo 1 |
Dispositivo 2 |
| Manolo |
/dev/mapper/usuarios-manolo |
/dev/usuarios/manolo |
| Juan |
/dev/mapper/usuarios-juan |
/dev/usuarios/juan |
| Elena |
/dev/mapper/usuarios-elena |
/dev/usuarios/elena |
La columna Dispositivo 1
es el nombre del dispositivo
con el que se accede al Volúmen Lógico, mientras que la columna
Dispositivo 2
es un enlace simbólico hacia el
anterior nombre, que sirve para facilitar el acceso al Volúmen
Lógico.
Por otro lado, el grupo servidores
lo distribuimos entre
dos servidores, uno de FTP y otro de HTTP:
| Servicio |
Dispositivo 1 |
Dispositivo 2 |
| FTP |
/dev/mapper/servidores-ftp |
/dev/servidores/ftp |
| HTTP |
/dev/mapper/servidores-http |
/dev/servidores/http |
Obviamente está forma de nombrar a los Volúmenes Lógicos resulta
mucho más intuitiva y por lo tanto menos propensa a los errores
que el tradicional sistema de discos y particiones: /dev/sda5
frente a /dev/servidores/http.